Sunday, November 29, 2009

NO QUERIA DEJAR PASAR EL DIA DE HOY...



Hoy se cumple 4 meses de tu partida y aun parece mentira.


Viejo como te extrañamos. Te has convertido en recuerdos y memorias presente en nuestros pensamientos, en sentimientos colmados de la mezcla de tristeza con felicidad que no abandonan nuestros corazones. Por cosas de la vida en tu 3er mes de partida (Octubre), nuestro hermano Néstor cumplía años de nacimiento, 37 años, que si lo viráramos al revés quedaría 73 años, la misma edad que tenias antes de partir. Que curioso viejo! Hoy 29 de Noviembre cumple años nuestra madre. Ya fue felicitada por todos tus hijos por mis hermanos. Me imagino que tal como hiciste con nuestro hermano Néstor vengas a felicitarla. Ella siempre nos recuerda alguna que otra conversación que sostuvo en los últimos meses contigo.


Todos estamos pendientes los unos con los otros, tal como si fuéramos esos pequeños traviesos que te volvíamos loco por nuestras travesuras en nuestro apto. Viejo que feliz fue esa época!, ninguno de nosotros pensaba ó se preocupaba por el futuro, solamente vivíamos el presente , que sin saber tampoco lo que vivíamos, al final nos complacíamos, fuimos felices a nuestra forma. Te recuerda, cuando nos sentaban a todos juntos frente al TV (Blanco y Negro), nos acostumbramos a los muñequitos rusos, a Tita Tata Cuenta Cuentos, al payaso Ferdinando, al estelar programa Amigo y sus amiguitos, a Caritas, a la comedia silente y a las aventuras que ponían a las 7 y 30 pm y a las 8:00 PM en fila india nos regresábamos a nuestras habitaciones para el otro día asistir temprano a la escuela. Que época esa viejo. En aquel entonces tanto tu como nuestra madre eran mas joven que la edad que posemos cualquiera de tus hijos.


Nosotros siempre nos acostábamos limpios y alimentados. Humildes pero decentes y educados.


Recordamos además como mi madre envolvía los paquetitos de bistecitos (de carne de res) que se cogian con la legendaria libreta de racionamiento ó mandados (como le decíamos) y se lo daban a guardar a nuestros vecinos Alejandrina y Rodolfo y ahí llegaba mi oportunidad de desarrollarme en las relaciones públicas. Cada vez que llegaba al apto de Alejandrina para pedir uno de los sobrecitos con los bistecitos, con cara de niño sano, sin maldad alguna, (sin comprender porque tenían que guardar la carne, la leche y todos los demás productos que se echaban a perder) en casa de los vecinos , yo les pedía el sobrecito de bistecitos, fueron tantas las veces que fui a recoger la carne a casa de los vecinos que termine con un apodo , que aun en el edificio donde me vieron crecer, algunos que otros de los que peinan canas y aun con vida me siguen llamado "Bistecito" Tremenda ironía, viejo!, máxima que toda mi niñez y parte de mi juventud siempre fui muy delgado, los huesos se me veían, así que decirme bistecito en ocasiones no sabia diferenciar, si me lo decían por los paquetitos de bistecito que recogía en casa de Alejandrina ó por lo “descuaregingado” que encontraba en ese momento. Con el tiempo y después de horas de trabajos voluntarios, meritos de toda clase y discutirlo con dos colegas de trabajo, te asignan el refrigerador a ti, mi labor de relacionista público terminaba, aunque quedaba el nombrete ó el apodo en boca de muchos en aquel entonces. Me imagino que los otros dos colegas tuyos tenían que esperar el próximo año para que uno de los dos guardara sus bistecitos en su refrigerador y no en casa de sus vecinos. Ya ves como hoy todos tenemos refrigeradores. Al menos en nuestra familia nadie tiene que pelearse con otro colega en su trabajo por un refrigerador ó un TV.


Tu Partida ha servido para que reflexionemos sobre nosotros, sobre nuestras vidas. Si antes de partir ya lo hacíamos después hemos reflexionado mucho más. A ti agradecemos muchas cosas. Por estos días se celebraba el fabuloso día de Acción de gracia y como sabrás estuviste presente en nuestras oraciones, en nuestros agradecimientos. Hiciste siempre lo posible junto a nuestra madre por que disfrutáramos de una niñez en familia. La escasez, las limitaciones nunca nos separaron, nos conformábamos con lo que teníamos y nunca le reclamábamos más. No fuimos previligiados económicamente, pero si estoy seguro que fuimos privilegiados espiritualmente, con eso vivíamos, con eso también vivimos hoy, con eso aprendimos a no envidiar, a no odiar, a no desear lo ajeno, sabíamos que algún día obtendríamos lo necesario con nuestro esfuerzo y así se cumplió mi viejo. Tú y nuestra madre nos mostraron ese camino.


Aprovecho el momento para decirte nuevamente lo mucho que te amamos, que jamás te olvidaremos y que sabemos que algún día, todos nos reuniremos en nuestra tierra.


Escribirte mi viejo me hace muy bien. Nos hace muy bien a todos. Te extrañamos tanto papá!


No quería dejar pasar por alto el día de hoy...


Eternamente


Lázaro Daniel

29 de Noviembre del 2009