Friday, December 17, 2010

GEORGE CARLIN : EN NEGRO Y BLANCO


GEORGE CARLIN : EN NEGRO Y BLANCO
Por Lázaro Daniel (Ladagoval)

Cuando de cuando en vez me envían escritos como este que les traigo, bien vale la pena compartirlo con todos ustedes.

El ser humano, es el centro del planeta tierra. Todo gira y lo hace girar a su alrededor. De nosotros sale todo lo que se produce, lo que se idealiza, lo que se supone, lo que valoramos, lo que diseñamos. Somos las preguntas de muchas respuestas y las respuestas de muchas preguntas.

Decidimos todo, absolutamente todo lo que ocurre en nuestro entorno, en nuestras vidas.

Tener una definición acorde ó justa es posible, también es imposible de comprender ó asimilar la misma.

Caminamos por el mundo con miedos, tristezas, alegrías y dudas...

Nos reproducimos genéticamente y adoptamos los genes no solo de nuestros padres, sino de nuestros ancestros y hasta de… quien sabe?

George Carlin fue de esos actores que llegan a la tierra con la misión de mostrarnos lo bueno, lo malo, lo prohibido y lo que muchos saben y no desean decir.

Sus mensajes llegaron a su público , hoy comparto un escrito que vale la pena leer, y después reflexionar.

Así reflexiono y valoro nuestro entorno.

Saludos

Miami
17 de Diciembre de 2010



GEORGE CARLIN, NACIÓ EL 12 DE MAYO DE 1937 Y FALLECIÓ EL 22 DE JUNIO DE 2008;ACTOR Y FIGURA DE LA CONTRACULTURA, CONOCIDO SOBRE TODO POR SU MONOLOGO SIETE PALABRAS, QUE NO SE PUDO DAR EN TV.


UN MENSAJE POR GEORGE CARLIN:

La paradoja de nuestro tiempo es que tenemos edificios más altos y temperamentos más reducidos, carreteras más anchas y puntos de vista más estrechos. Gastamos más pero tenemos menos, compramos mas pero disfrutamos menos. Tenemos casas más grandes y familias más chicas, mayores comodidades y menos tiempo. Tenemos más grados académicos pero menos sentido común, mayor conocimiento pero menor capacidad de juicio, más expertos pero más problemas, mejor medicina pero menor bienestar.

Bebemos demasiado, fumamos demasiado, despilfarramos demasiado, reímos muy poco, manejamos muy rápido, nos enojamos demasiado, nos desvelamos demasiado, amanecemos cansados, leemos muy poco, vemos demasiado televisión y oramos muy rara vez.

Hemos multiplicado nuestras posesiones pero reducido nuestros valores. Hablamos demasiado, amamos demasiado poco y odiamos muy frecuentemente.

Hemos aprendido a ganarnos la vida, pero no a vivir. Añadimos años a nuestras vidas, no vida a nuestros años. Hemos logrado ir y volver de la luna, pero se nos dificulta cruzar la calle para conocer a un nuevo vecino. Conquistamos el espacio exterior, pero no el interior. Hemos hecho grandes cosas, pero no por ello mejores.

Hemos limpiado el aire, pero contaminamos nuestra alma. Conquistamos el átomo, pero no nuestros prejuicios. Escribimos más pero aprendemos menos. Planeamos más pero logramos menos. Hemos aprendido a apresurarnos, pero no a esperar. Producimos computadoras que pueden procesar mayor información y difundirla, pero nos comunicamos cada vez menos y menos.

Estos son tiempos de comidas rápidas y digestión lenta, de hombres de gran talla y cortedad de carácter, de enormes ganancias económicas y relaciones humanas superficiales. Hoy en día hay dos ingresos pero más divorcios, casas más lujosas pero hogares rotos. Son tiempos de viajes rápidos, pañales desechables, moral descartable, acostones de una noche, cuerpos obesos, y píldoras que hacen todo, desde alegrar y apaciguar, hasta matar. Son tiempos en que hay mucho en el escaparate y muy poco en la bodega. Tiempos en que la tecnología puede hacerte llegar esta carta, y en que tu puedes elegir compartir estas reflexiones o simplemente borrarlas.

Acuérdate de pasar algún tiempo con tus seres queridos porque ellos no estarán aquí siempre.

Acuérdate de ser amable con quien ahora te admira, porque esa personita crecerá muy pronto y se alejará de ti.

Acuérdate de abrazar a quien tienes cerca porque ese es el único tesoro que puedes dar con el corazón, sin que te cueste ni un centavo.

Acuérdate de decir te amo a tu pareja y a tus seres queridos, pero sobre todo dilo sinceramente. Un beso y un abrazo pueden reparar una herida cuando se dan con toda el alma.

Acuérdate de tomarte de la mano con tu ser querido y atesorar ese momento, porque un día esa persona ya no estará contigo.

Date tiempo para amar y para conversar, y comparte tus más preciadas ideas.

Y siempre recuerda:

La vida no se mide por el número de veces que tomamos aliento, sino por los extraordinarios momentos que nos lo quitan.

George Carlin

http://es.wikipedia.org/wiki/George_Carlin


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