Friday, January 18, 2013

SOMOS O NO SOMOS?



SOMOS O NO SOMOS?

Por: Lázaro Daniel González
Dtor. Prensamérica Internacional Miami


Miami ( 18 Enero). Los que hemos podido llegar al 2013 somos testigos de un mundo convulso, donde la mentira suplanta la verdad en muchas ocasiones y radica en las ideas que abrazamos y  presumimos que son las más correctas.


Un tema del cual pudiéramos estar escribiendo largas horas.

Me alentó escribir esta reflexión varias situaciones, entre ellas la noticia de la sustitución del ex embajador de Panamá el Sr. Guillermo Cochez, quien se atrevió a criticar, denunciar en la OEA las falacias y mentiras del Chavismo y afirmó de que “Existe una democracia enferma” en Venezuela. El mismo Presidente de Panamá, el Sr Ricardo Martinelli  lo desautorizo y lo sustituyo, dando alabanzas “Al Comandante Hugo Rafael Chávez Frías” quien simpatiza con el mismo. En declaraciones de ex embajador el Sr. Cochez denuncia al mundo que su destitución le fue anunciada por la cancillería Venezolana y no por su Ministro de Relaciones exteriores o por el propio Presidente. Hasta donde podemos decir o no verdades sin que se te atropelle o te desacrediten? El mundo está preparado para soportar la verdad o para seguir soportando las mentiras? Somos honestos con nosotros mismos? Somos o no Somos?

Estas y muchas otras preguntas pudiéramos analizar y reflexionar.

En los últimos 13 años observamos un aumento considerable de personas, llámese que sean políticos, abogados, policías, empresarios, medios de comunicación, presidentes y  gobiernos, por citar algunos,  que defienden con “pasiones irrevocables” lo que entienden por sus verdades (aunque a simple vista sabemos que no lo son). Las mentiras caminan por las calles y se visten con sus mejores galas en cualquier escenario. Lograr que la verdad ó lo que más se asemeje a esta, camine también con sus mejores galas cuesta  alma, corazón y vida. Porque?

Muchas respuestas pudiéramos dar a esta pregunta. Pudiéramos filosofar y con ellos tal vez ni llegaríamos al “meollo” del problema.

Creo que deberíamos comenzar preguntándonos por qué tanta mentiras?

Perdemos el vínculo con nuestra realidad cuando no somos capaces de convivir con la verdad. Desafortunadamente siempre esas mentiras traen daños irreparables, no solo para la propia persona, o lo que representa, sino para terceros.

El querer erigirse líder, no nos puede hacer perder la visión real de nuestro entorno, de nuestras realidades. La mentira jamás podrá sobrevivir a la verdad, aun cuando esta trate de ser apoyada por miles de personas que no necesariamente controlan sus emociones ni son capaces de reconocer su realidad.

La mentira para desacreditar ha servido en la última década como un arma importante para lograr “objetivos maquiavélicos”.

El planeta es de todos, por ende todos somos responsable de lo que hagamos con él. Si realmente nuestras intenciones son objetivas, maduras, veraces, no debemos temer.

Cuando preferimos mentir es porque no somos lo suficientemente capaz de enfrentar una cruda realidad y creemos nos hacemos creer y llevamos a muchas otras personas al convencimiento de que caminamos por la verdad, cuando en realidad estamos cavando nuestra propia tumba. Una mentira conlleva a otra mentira y esa otra a otra aun mayor y así hay que mantenerse y si tratan o te descubren con la mentira, haces los necesario para eliminar de tu camino a quien está destruyendo tu castillo de mentiras.

Por defender ideas, posturas políticas, reglamentos, leyes, entre otras… el mundo ha perdido a seres humanos valiosos, victimas de otros seres inescrupulosos.

Cada día que pasa, cada hora, minuto o segundo corremos todos los riesgos de ser destruidos por las mentiras. Somos nosotros los únicos capaces de destruir a estas, porque somos sus propios creadores. Reflexionemos al respecto. Dejemos a un lado todo tipo de intereses mezquinos y evitemos hundirnos más en este lodo.

Avanzar con mentiras es retrasar los logros alcanzados.

La solución está en cada uno de nosotros, cuando seamos capaces de interiorizar, que no podemos mentirnos a nosotros mismos y aceptar nuestra realidad para poder decirle la verdad al prójimo. “El habito hace al monje”, dice un viejo refrán.

Todos somos víctimas y a su vez victimarios, algunos con consciencias otros sin ella, pero de alguna manera llegamos a ser cómplices silencioso de una mentira pública o incluso de una verdad oculta.

Aprendamos de nuestros propios errores y seamos todos ejemplos de lo que es ser un buen ser humano. Con mentiras, descréditos, infamias y otras posturas inhumanas solo lograremos nuestra desaparición de la faz de la tierra, no será la naturaleza quien nos de esa sorpresa, esa la estamos preparando nosotros mismos por no sabernos ubicar en tiempo y espacio, por no hacer uso del sentido común y por no aplicar lo que llamo la regla de las tres H: Humilde, Honrado y Honesto

Aun estamos a tiempo.