Saturday, June 7, 2014

PAPAS BUENAS Y MALAS







PAPAS BUENAS Y MALAS
Por Lázaro Daniel (Ladagoval)

Cuando pequeño pasaba parte de mis vacaciones en Florida, Camagüey en casa de mi querida, adorada y difunta abuela Amada.

Recuerdo que el arroz, y las hortalizas, los traían por sacos al patio de su casa. Un día me pide mi abuelita un favor: Daniel necesito me ayudes a sacar de este saco de papas, las papas malas…yo curioso, pequeño aun, no comprendía muy bien a qué se refería mi abuelita. Ella se percato que me quede en ascuas, entonces esa mulatona que media más de 6 pies tomo el saco en sus manos lo voltio encima de un nylon y todas las papas cayeron rodando… tomo una papa magullada y en estado de descomposición y me señalo: “esta papa hay que sacarla para que el resto que están buenas, no se echen a perder”.

Comprendí al momento la tarea que me mandaba hacer mi hermosa abuelita.

Con el pasar de los años y después de la muerte de mi abuelita, comencé a tener sueños con su casa y en los sueños veo los sacos de papas y también como se separan las papas buenas de las malas. Un mensaje claro me trasmite mi abuelita del más allá: “Aparta todo lo que te pueda causar daño en tu vida”. De adulto he venido a comprender esta lección o enseñanza.

Nos cuesta trabajo en ocasiones poder comprender ó llevar a nuestras vidas enseñanzas que nos pueden ayudar a continuar el camino que nos hemos trazado.

Nunca es tarde para comenzar.

La familia es imposible escogerla, porque llegan a tu vida como un regalo (o no para algunos).

Los amigos en cambio son un tema de elección, selección y opción de nuestra parte.

Somos los máximos y únicos responsables de ello.

Nuestros logros, aciertos, desaciertos van estar de alguna forma relacionados con nuestros “Amigos”; es decir; es el resultado de la buena, mala ó regular selección que hemos realizado.

Los amigos no se venden, no se compran, no se subastan.

Los amigos lloran cuando tienen que llorar por ti, te dan la mano cuando más lo necesitamos, no te critican sin buscar soluciones a cambio, no te ridiculizan en público, ni te tratan de menos cavar, por todo lo contrario los amigos cuando estamos ausente y en público no se manifiestan y se expresan contrario a nuestra persona, ellos son nuestras caras, nuestros sentimientos, nuestros abrigos, nuestro escudo protector.

A un amigo no se le enseña el respeto, el amigo llega con el respeto, no se le indica cómo debe o no actuar (no son nuestros hijos) , ellos saben cómo actuar.

La química, el respeto, la comprensión, el sentido de fidelidad, de lealtad, el sentido común, la humildad, la honestidad, la honradez y un gran corazón forman a un buen amigo.

Hoy nuevamente mi abuela vino en sueños, ella sabe que aun a mis 46 años, con unos sentimientos limpios, sin odios ni rencores en mi alma, aun sigo llevando sobre mis espaldas a personas que se han vendido como mis “buenos amigos” y en realidad no lo son.

Los “falsos amigos” hay que apartarlos de los buenos amigos porque son capaces de minar el camino de obstáculos, intrigas, mentiras y divisiones a través de sus malas intenciones, sus envidias, sus egoísmos y egocentrismos. De no separarlos, es muy probable que seamos el centro de atención y victimas de injurias, acusaciones, mentiras e intrigas y con ellos nuestras vidas, integridad moral, puesta en tela de juicio como parte de una venganza atroz y descomunal.

Ser vigilantes, no cuesta dinero alguno.

La solución está en nuestras manos.

Es preferible ponerse rojo una vez que no rosadito 100 veces. Por ello es mejor separar a tiempo a las papas malas del saco para que no contaminen a las buenas.

Es solo un consejo que nos envía mi abuelita del más allá y que por lógica, al menos yo debo de tomar.

Cuando el cáncer se detecta a tiempo, evitamos males mayores, dejarlo que se desarrolle sería fatal para nuestras vidas.

Creo que a mejor entendedor, con pocas palabras bastan.

Los exhorto a ser cada día mejores seres humanos.

Mayo 13, 2014
Miami