Friday, January 6, 2017

Estamos muriendo poco a poco…


Average de  muertes por armas de fuego cada año en los Estados Unidos 

Estamos muriendo poco a poco…
Por Lázaro Daniel (Ladagoval)

Escribió nuestro apóstol José Martí: "Los bárbaros que todo lo confían a la fuerza y a la violencia nada construyen, porque sus simientes son de odio"

¿Quiénes son o somos los bárbaros?

Es hora de llamar las cosas con su nombre.

Hoy hemos recibido nuestro regalo de Reyes Magos, tal vez no el que muchos deseábamos, pero fue el que nos tocó.

Este tema de la violencia, las masacres y el terrorismo, nos consumen cada vez más y más, en el terror.

 No estamos seguros, nadie lo está. Somos vulnerables. Hablamos mucho y al final todo se queda igual.

Esto es un mal que venimos arrastrando por años y nadie hace nada y cuando alguien intenta hacer lo vetan y no permite que exista solución alguna. Detrás de todas las matanzas no sólo quedan las víctimas, sus familiares y amigos, queda una sociedad en ruinas de valores, desplomada y sacudida.

Estamos viviendo de masacre en masacre, casi que nos habituamos a convivir con ello, y lo peor de ello es que estamos esperando la próxima y la comparamos con las anteriores. De seguir así llegará el momento en que va ser tan habitual ver morir de esta manera a los seres humanos que nos convertiremos indolentes ante la negativa de los políticos de poner un freno a las grandes consorcios y lobbies militares.

Es muy seguro que esos rostros ocultos de poder no han tenido que perder un ser humanos como los tantos que forman parte de una lista enorme de fallecidos, víctimas del odio, el desprecio humano y de las ambiciones desmedidas de otros.

Detrás de todas estas desgracias, muchos son los que se benefician económicamente, comenzando por sus fabricantes que reciben un regalo generoso de los medios de comunicación que al final se encargan de darle publicidad a sus armas, llámese modelo, calibre y características de las mismas.

Con el derramamiento de sangre de inocentes también otros aprovechan para llenar sus bolsillos de dinero ya sea a través de mensajes, noticias y opiniones amarillistas subiendo sus rating, los negocios de servicios fúnebre, negocios de publicidad y marketing con sus ventas de pulóveres, y otros artículos alegóricos al suceso, los gobiernos locales, estatales y federales, solicitando más fondos monetarios para aumentar fuerzas de seguridad llámese, policías, bomberos, custodios, FBI, etc… más fondos para entregarlos a “Organizaciones” que se encargaran de hacer conciencia en las comunidades de cómo se debe usar las armas  y no como eliminarlas. Los negocios de alimentos próximos a estos lugares se les incrementa sus ventas. Los médicos, hospitales reciben sus víctimas, las farmacias venden más de la cuenta y los seguros aprovechan para subir sus pólizas.

Hasta familiares de las víctimas reciben su compensación monetaria. De eso se encargarán esos abogados cazadores que están al acecho de sus presas. Hasta las iglesias ganan, es un momento preciso para que todos sus feligreses, y hasta los que jamás han pisado un recinto religioso, pasen a misa y dejen su diezmo para continuar la obra de la evangelización y aplacer un poco el dolor y sufrimiento que todos llevamos dentro.

Es una cadena. Es como si todo estuviese diseñado ex profesamente. Mucho se pudiera escribir al respecto, pero no es mi intención de atiborrarlos de letras que lo pondrán más preocupados de lo que están.

Me pregunto:

¿Estamos seguros de que vivimos en una sociedad normal?

¿Estamos actuando correctamente los seres humanos?

¿Qué estamos haciendo para acabar con este lastre de violencia?

¿Este es el sueño americano por el cual muchos han muerto antes de llegar?

Puedo seguir haciendo un listado enorme de preguntas. Posiblemente el 99% de ellas quede sin respuestas.

Cada vez que sucede un hecho de esta índole, mi corazón se desgarra, es una mezcla de dolor, tristeza, impotencia, inseguridad, etc…Y cuando veo que al pasar dos tres meses y no se hace nada por cambiar lo ocurrido, para que no se vuelva a repetir es cuando mis pensamientos vuelan al pasado y me hace escribir una reflexión como esta, porque me percato que no es una pesadilla dentro de un sueño, es algo que supera cualquier pronóstico, videncia, profecías…Es real.

Me toca hacer lo que muchos han dicho en la TV y las redes sociales orar por las víctimas y sus seres queridos y pedir una vez más a Dios, que debe estar tan ocupado con tantos temas y tratamos de llenarle más su espacio con cosas que él mismo sabe que está en nuestras manos para resolver, pero somos tan pecadores que preferimos seguir pecando, aunque con ello se nos vaya la vida que nos fue regalada.

¿Cómo pudiera decirles a esas víctimas que descansen en paz?, creo que somos nosotros quienes necesitamos la misma, pues su ausencia es evidente.

Hoy volvimos a retroceder en nuestra especie, no sé si llegará el momento en que quede alguien para contar el final.

Las cifras de muertos, ni la envergadura de los hechos han logrado crear consciencia, ni han puesto un pare para que no vuelva ocurrir, todo lo contrario, existe terror, miedo, desilusión y la fe se convierte cómplice del pesimismo cuando más falta nos hace.

Martí no se equivocó. Los bárbaros están donde quiera, no construyen nada positivo, ni lo construirán, porque sus simientes provienen de esa enfermedad humana que nos va auto aniquilar como especie: El odio.

Estamos muriendo poco, a poco, …y lo más triste es sin algunos quererlo.

Los exhortos a reflexionar al respecto, a ser cada día mejores seres humanos.

Chicago, Illinois

6 de enero del 2017